Propiedades
Ningún otro elemento vegetal merece con más prioridad el calificativo de “carne vegetal” como el seitán, no ya tan sólo por su alto contenido en proteínas, sino también por su color, textura, sabor fuerte y consistencia que posibilitan su uso en la cocina de idéntico modo con que se tratan las carnes.
El seitán es un alimento proteínico casi completo y de alta calidad. Incorpora una cantidad razonable de vitamina del complejo B y de hierro, y está exento de grasas saturadas y de colesterol. 100 gramos de seitán contienen 118 calorías, 18% de proteínas y menos del 1% de grasas insaturadas. Hay que tener en cuenta que cualquier oportunidad de evitar las grasas saturadas en la alimentación representa una inmensa mejoría en nuestra salud.
Por su alto contenido en proteínas es un excelente alimento para los deportistas, ya que les ayuda a desarrollar su musculatura. Asimismo, también es ideal para los niños, ya que su organismo tiene una gran demanda de proteínas. También es muy adecuado para las personas mayores o con problemas digestivos, las que quieren adelgazar, los vegetarianos y en general para todas aquellas personas que desean cuidar y mejorar su salud.
Preparación
Tiene una textura sólida y semejante a la carne. Constituye un auténtico camaleón en la cocina, ya que fácilmente toma los sabores de las comidas con las que es cocinado. Se presenta en forma redonda o rectangular, dependiendo del peso, y es de color castaño.
Se puede preparar de tantas maneras como cocinaríamos la carne: a la plancha, al horno, frito, rebozado, empanado, estofado, como relleno, etc
Consejos para su conservación
El seitán empaquetado en bolsa tiene una vida de tres meses. El seitán en bote de cristal (esterilizado) tiene una conservación de tres años.
Una vez abierto, si no se consume toda la pieza, conservaremos el resto en la nevera.
Además, es un producto que podemos congelar durante meses.